La revolución tecnológica de los smart contracts

La revolución tecnológica de los smart contracts


Los smart contracts pueden suponer una revolución jurídica en tanto permiten trasladar el lenguaje contractual a código informático. Así, los pactos se ejecutan de forma automática, sin que esta ejecutabilidad dependa de la voluntad (post negociación) de las partes.

El escenario sería el siguiente: primero, se redacta un contrato entre las partes en el que se estipulan las condiciones. Después, dicho contrato se traduce a código informático (contractware), y por último, se «coloca» en la red blockchain para garantizar su inmutabilidad y cumplimiento.

El código utilizado para traducir el contrato dependerá de cada caso. En la blockchain de Ethereum, por ejemplo, el lenguaje utilizado es Solidity.

Uno de los posibles usos de los contratos inteligentes puede ser proporcionar la compensación automática a los pasajeros en caso de que su vuelo se retrase. En este escenario, el smart contract estaría conectado a las bases de datos de tráfico aéreo global (el oráculo) y cuando éstas revelan una demora que excede un umbral predeterminado, la compensación se otorga directamente al consumidor.

Los contratos inteligentes pueden, por consiguiente, conducir a derechos del consumidor más eficientes, ya que ofrecen la esperanza de una aplicación más eficiente de la ley a través de la tecnología.

Pese a las grandes ventajas que ofrecen, los smart contracts generan cierta incertidumbre en el mundo jurídico: teniendo en cuenta que la tecnología blockchain se basa precisamente en la inalterabilidad de la información contenida en cada bloque, que a su vez ha sido validada por todos los nodos de la red, se plantearían serios problemas para llevar a cabo la nulidad de un contrato. Y lo mismo sucedería en casos de fuerza mayor que haga imposible el cumplimiento del contrato, o en los que una de las partes quisiese solicitar la rescisión del contrato.

Solo el tiempo dirá cómo evolucionará el uso de los contratos inteligentes. Lo que importa para nuestros propósitos es que, en esencia, los contratos inteligentes son mecanismos diseñados para lograr la ejecución automatizada de código software. Esto los convierte en un método de tratamiento automatizado de datos.

En el próximo artículo abordaremos cuestiones acerca de la compatibilidad de los smart contracts con el Reglamento Europeo de Protección de Datos (en adelante, «GDPR«).